Motörhead fue la gran obsesión del baterista de Metallica: Vivía por cada nota que Lemmy tocaba y por cada letra que cantase. Gracias a su persistencia como fan, el bajista se convertiría en su padrino del rock.
Motörhead fue la gran obsesión del baterista de Metallica: Vivía por cada nota que Lemmy tocaba y por cada letra que cantase. Gracias a su persistencia como fan, el bajista se convertiría en su padrino del rock.